miércoles, 26 de febrero de 2014

Estrechos y derivas

cuánto mar arrastra tus sílabas
el yelmo alado de Hermes
se posa en tu coronilla
en los sudados retazos de pelo
que se mueven por mis entramajes
a deer's wandering
y yo te mezo
entre las púas de la distancia
y la dulce amalgama
          de nuestra dríade de cemento

entonces acciono el rojo
respaldar del mundo
    somos balas a presión
    de carabinas en desuso
transtorno ecuestre
corderos
que se apuñalaron
solo por saborear
           la dicha eólica

cuánto mistral
nace ante tu rostro
los cristales del Olimpo
perdieron la tramontana
antes de saber que nos eructaría
el primer árbol
del alba muda

/cuánto mar arrastra tus sílabas/

y que no se calle
el despiste
que se encargó de forjarte

Biblioteca

Primer ramaje:

mi niñez envuelta
en un yelmo sucio
y faisanes en 
caída libre 
desde la estación 
poniente 
que 
nos arrebató los dolores 

Segundo ramaje: 

el más apuñalado
entre todos,
lascivo arcoíris 
penumbra metafísica
(ambas del título 
y el sauce irónico)/
jaulas concéntricas/
ególatras caídos
en el destierro de polvo/
ambos colores 
de la dizque buena suerte/
opio/ mujeres deprimidas/
el cartero y su mesías
ambos encamados en una 
bella casualidad/
monstruos/ rusas fornicando/
grosísima epidemia/
crímenes/ crímenes/ crímenes/
Verne/lomografía/ un libro de ensayos estúpidos
empastado por la misma Magdalena

Tercer ramaje:

hepática y latente Lima de moribundo león
liada entre lindes de luces lánguidas 
antologías con ropaje de miel 
travestidas/sollozando en la marcha fúnebre
del papel blanco
Macondo/navajas
¡Octavia de Cádiz!
respiramos lento
al compás
de la castración de mis tapas
que caracolas 
fueron lanzadas 
al tiovivo del después
ninfas judíos y estafas 
ficción y Poe y billar 
tocamos el entrecijo
y un cable nos muerde

Cuarto ramaje: 

miserables/concubinas
qué decir de esta flora
si no pianos y pianos 
Marx y Harper Lee
desvistiéndose 
en la misma anilla 
náufragos del desorden 
y el desvencijado yate 
que encaya
en rocas/cronopios y lienzos 
una miríada de alfabetos
Maigret, Maigret

Quinto ramaje:

abandonad aquí toda esperanza
reza Dante 
y este brazo lo duele 
aborto bendito 
de la semilla de las palabras /
ocre eufemismo 
de la mierda real 
esa que nos catapultó
al fraude 
de la poesía

frena
que la copa del árbol
soy yo

miércoles, 19 de febrero de 2014

Dentistas y demás

hablo de muelas
y miro al pandemonio
en sus semanas:

¿a quién conoces
si tus amigos
son un montón pútrido
de sílabas entrelazadas?

hubiera sido mejor
que me gustara el fútbol
así tendría que raspar
y rescindir
lo agridulce del lamento

pero este mundo
es una esfera
y ambos sabemos
que nos destierran el juicio

dos gemidos
con óbice de silla replegable:

el rostro nos cuelga
y no llevo llorando
ni dos décadas

¿cómo gritan los mausoleos?

domingo, 16 de febrero de 2014

Prole

que la poesía
no es la traducción
de un grito
o el sudor
que se nos va del alma

que la poesía
no es recortar noticias
y hacerlas huidobro

no

la poesía
es la daga rosa
de una princesa en China

o el brazo
que nunca supo
de engranajes

no

a veces es alcantarillado
a veces se traviste de Oniria

la poesía
rechaza las entelequias

es ad honorem

la poesía
pare
páginas&heridas

desde el último piso
del rascacielos
que es el lenguaje

Trata

acaríciame 
las logoclonias 
hazme un escudo 
de aforismos 
recítame Artaud
o la musa que no 
que no 

trata de no 
juntar

¿dónde está la cuerda? 

Florero

viviré
en un cuchitril
de mierda

termitero
me llamarán
no tendré vecinos

nada más que polillas
y sacos de huesos
Rebecca oye

pero no arrastro nunca

Infinitivos

refregarnos los acordeones
en un ida y vuelta
del que nadie se recobrará
               
o mirar el entrecijo
perpetrarnos las pestañas
que no quieren irse
de nuestros dedos
               
preferir el puñal al arcabuz
el puente al disparo
el nudo perfecto
trenes

nunca sangrar los poemas
porque los gritos
han de ser arcaicos

me adormezco
y se respinga el alma

me sé cucarachas

adueñarnos de la burda
traslación
preferir el infierno
o la nada

el absurdo
el balcón que nunca
abrazar
araucarias

viernes, 7 de febrero de 2014

Silvestres

   claudia
no vuelas 

¿pero quién 
necesita nubes
cuando se ha tenido 
la más bella calvicie?
    
rogerio
nosotros 
seguimos siendo 
los maullidos eternos
del perfume disimulado

     britxy    
sarcasmo
    
las liras
nunca se pudren solas 

tú necesitas
alabarlas

          liz
a pares 
las piernas sin tinta
miras el espejo
ladeas tu corona 
cervatillos
monosilábicamente inquieta

por favor  
deja de pedalear

       jean paul
dos gritos:   
somos jóvenes
y el exilio nos (a)crea 
                         
la roca siempre 
fue de polietileno

Las mismas bifurcaciones

                            maco
qué difícil rumiarte 
    
    ¿no te cansas 
    de ser la flor 
    que mata 
    aceras? 

    miras
    
siempre quisiste ser 
    la perra andaluza 

    miro 

pero siempre tuve miedo 
    de cortarte los párpados 

    estornudas 

    el vagabundo
    puso la lombriz
    a tus gardenias 

    y qué maravilla 
    
magenta 

    que se enreda
    entre 
    el solfeo 
    
    y la utopía 
    del borbotón

jueves, 6 de febrero de 2014

Efe, dirían

O en la sucia derrota
de verdades / la vorágine de los casi seis
pintarnos al óleo / un paracaídas
uno hecho de los retazos
que hemos ido descosiendo / a lo largo
de estas miles de oraciones mal quebradas
todas / todas / con tu inicial escrita,
entonces planear / bajo la levedad de las norias
e ir cayendo / poco a poco / sobre ti.

lunes, 3 de febrero de 2014

Qué se hace

qué se hace
cuando vienes y dices
eructando en las gardenias
de mi madre
ahora en faldas
que silba el tintineo
de agujas rotas

cuando vienes y dices
que coja mi tijera de zurdos
y apuñale el silencio
o los balcones
hasta que sangren
proverbios azules

-tiovivos sin armar
en medio de los infantes-

cuando vienes y dices
que colme de verbos
el frío y la sombra
sino temblarás
bajo adioses
rezando el último desprecio

-confusión
qué bella hecatombe-

cuando vienes y dices
que muerda mis alas
sin quebrarlas
o que marche al ritmo
de los gimoteos
en el cuarto de al lado
que es el mundo

-moriremos
en la misma página-

qué se hace.

domingo, 2 de febrero de 2014

Goodbye, concubine

says Lenard
hatching from above 
where heavenly deaths 
laughs qualms and nauseas 
have never existed 
where they all 
groan blessed pages 
and spout out obnoxious
inner feculent gardens
holding thousands of sangreals  

farewell he yells he forces
flocks and vinager 
with his sickening tied knots 
his moisturized flesh 
has ripped the screams off 
all the abundant misfit people 
has eaten the golden eyes 

goodbye, concubine
says Lenard 
he has fallen apart 
and the redolence 
as well as the 
hurtful looks
made him vulnerable
for forgiveness 

what a pitty
he was 
the last in line

nevertheless
'goodbye, concubine'.

lunes, 27 de enero de 2014

Una protesta al sol

Tú esperas en algún peldaño
del alba muda y el taciturno calmar
en la congruencia de los siempres
o la incólume acidez de estos días
empapado de barniz y promesas
gris augurio de tierras planas
me atas a un faro que destile astillas
igual a nuestras invenciones

basta argüir

en aras de la discordia y el pecho
para yo retozar envuelto
en mantas de rostros líquidos
y dilucidarte igual a un canario
decirte ve ve ve
vid de vuelco y vapuleos
y no mover ni una pestaña
que te quiero
no me vaya a desatar

basta gemir
basta mentir
en homenaje
de las torres
y las bombardas.

De tortugas

Cuál es la necesidad
de ganarle a las tortugas

digo, ¿hay alguien que
no se haya enamorado
de sus mordidas lentas
y los tríos verdes
que se esfuerzan
en medio de los parques,
pequeñas
y frías voyeristas,

o de las arrugas deliberadas
que tintan lo que nunca supo
bajo sus antiquísimos mosaicos?

domingo, 26 de enero de 2014

Adónde

Alza el borrador
restriega
            restriega
                         restriega
y pregunta
¿adónde van las palabras?

And a gothic roof

De pronto toses
y el mundo ya es un cuervo
o el cielo marginado
está esprintando sobre las flores
sin soplarlas
mientras el papa vuela
above the holy spirit
y la carroña de su prole
cae por los edificios
descansados, sin jaula al fin.

Buried alive

Buried alive
o de cómo
los pájaros
dejaron sus silbidos
y entramaron
un corazón de ramajes
para sabernos
la rosa que nunca
arrancaron,
nunca.

martes, 21 de enero de 2014

Solfeo de hímenes en quiebra

Niñez de lolipops
algodones 
extáticos 
llenos de madres y padres 
y tíos y abuelos 
y colibrís, joder, 
pensabas que Bataille 
era un osillo de felpa
la niñez más sombrera y Varsovia
que alguien haya tenido

Dieciséis años de trafalgares 
fueron rieles 
y se reían las rieles 
con corona de virrey aterrado 
gemía mandamientos 
no aprendías nada 
si no se trataba de quemar Biblias 
con el más delgado papel 
que hacía recordar
a la trompeta
del juicio final 

Fue allí cuando apareció Francovsky 
y sus embolias fueron mi mate 
sus sequías mis norias
sus talones mis fieltros 
sus causas mis efectos 
sus suicidios mis naceres 
sus carreras mis morfeos 
sus palabras
mi agonía. 

Desde allí nada ha cambiado. 

A menos que él lo diga.

sábado, 18 de enero de 2014

Humor

Odio a Chaplin.
Lo odio.
Y a todo deliberado
buenmozo desgarbado y cristiano actor
también, aunque no sé si quepa.
Los odio, también.
Propongo una solución.
En aras de la nostalgia robiespérrica
sobre la que erigen sus putiferias,
que no se diga más: armad la guillotina.

Mitades y mitades

¿Existían estereotipos tan pétreos el siglo pasado? Digo, desde que surgió esta idea del puente flojo que es la adolescencia, en los cincuentas, o sesentas. Hoy me siento acribillado por tantas personas aterradoramente iguales. Llamadme adolescentucho cínico, pero, joder, es que son iguales. Y la televisión los alimenta. Yo los he dividido en tres estratos en un infame y mugroso podio. No diré cuáles, dadlo por sentado, omnipresentes nadierías: contentaos con que ponga el punto final que tanto Dios codicia. Pero los he dividido, qué clasista de mi parte, qué competidor. Y quería enumerar todo; un decálogo de ojos rotos. Dado el cáncer de posterioridad culposa que estoy experimentando, dejaré que mis entrañas se oreen en la más nereida de las bahías. Engullid.

De gerundios y derivas

Disfrazado de un hediondo entrometido
que hurga en lo más espantoso del amor
nos imaginé desperdigando
este puñado de tugurios
   riendo bajo nuestra propia cimarronería
   de hecatombes urbanas
   o rascacielos resfriados subiendo
   hasta llegar al más lascivo de los empates
nos imaginé perdidos
en las nervaduras del insomnio
   malnaciendo nortes
   cogiendo olas con el pulgar
aunque no esté seguro
podría esbozar que nos vi
   puliéndole las garras a la discordia
   tras sublimarnos ante ella
   o pisando acueductos
   solo para ver llorar corales
diré también aunque divague
que estábamos allí
en la troya ardiente de verano
   decimonónicamente listos
   besando la vid mausoleica
   como quien se persigna
   ante el irónico cadáver púrpura
   del sepulturero
   o recogiendo los estambres
   que olvidó Klimt
   mientras nuestras cejas se disputan
   la más ególatra de las comillas.

jueves, 16 de enero de 2014

Rolocondros

Nos teñimos de enero, mi amor, mi Franco: los tajos en nuestra desnudez se lo adjudican con recelosos a las desvariadas carreteras. Entreverados, siempre, cae bien; heterogéneos, diría yo. Pasar un día junto a ti es como mezclar en un lienzo los pinceles transgresores de Schiele con los del más cálido y floripondio Klimt., o, joder, una orgía con Bataille, Vallejo, el Vallejo de Medellín y el más tierno Tólstoi. Nos teñimos de enero, te digo, y eso significa salpicaduras por doquier, indecorosas montañas rusas y rolocondros, rolocondros up there on the bridge, no me olvidaré. 

Why not ever before?

Up on the bridge 
you kiss me 
and who needs
a perfectly built 
first-world wooden 
paradise 
who.

jueves, 9 de enero de 2014

Vrebedad con uve de verbo

La vida no me transcurre
ni me abanica con gafas de concha
me arrastra por las sucias azoteas
de techo falso con poemas escritos
en las marcas que dejaron
los pies de los suicidas
me sulfura
rompe el mío coxis
no me sobrevive
me tira
no
me ira.

Cómo

Y sentía tus manos dardas y certeras
te construía un rascacielos
solo para trepar las cuerdas
y pegarle un tiro a las nubes
hasta tallar tu nombre
donde Dios nunca llegó
Tristan Tzara ya lo dijo:
    cuando mi alma pretende
    perderse en la noche
    solamente tu recuerdo la detiene
    con invisibles dedos de espectro
pero tú persistes estocado
te espasmas
en la bucle del laberinto
pequeño eres cabaña eres
y cómo te gusta horquillar
los angustiosos signos de interrogación
cómo te gusta
fusilar las incongruencias cómo
cómo no abrazas nada cómo
cómo desnutres
todo lo que alguna vez supe cómo
Francovsky
cómo

haces que el amor luzca como una pelusilla.

domingo, 5 de enero de 2014

Larra

Larra, liana mía, lirio mío, lascivo enrredo, doble respingar, que calce con tu nombre. Larra, milonga de sábados, chascas tu lengua, tu dedo meñique recorre la taza de café marcada por tus labios, lila. Me magullo cada que lo haces. Liviana, pajarilla, te levantas del piso cuando canta la Buena Vista Social Club, bolerito, murmullo radiofónico. Tin-ti-ne-as. Das pequeñísimas cabriolas y todos te juran áurea y flotante, de helio. Yo le doy vueltas a la sala firmando en cada oreja que eres mí-a, Larra, mientras oscilas con tu whisky on the rocks. Vas acercándote a mí, o me parece, con los largos dedos confabulados en un signo como de bendición y resbale; de más está aclarar que sonrío y soy marqués. Dos metros nos separan. Una tijera y cortadlos, cortadlos, por favor. Unodostrés, unodós, valsífera, ya estás aquí. Urgí. Alzo mi mano al nivel de la tuya, Hola, Alfonso, miras tanto, Cómo está, Larrita, han sido lustros. Oh sos un colibrí, etérea. Ya no hablamos más. Música son tus tacones al golpetear el piso de madera, lírico el retazo de vestido que acaricia mi muslo sin querer. Volcanes down there, Larra, te quiero mía. Te vas. Te sé.

Augurios a priori

Ahora que es dos mil catorce
¿se le ocurrirán estrellas fugaces
al pestilente y seudoprofeta humano
de este divino enredo?
Asimov se cumple
¿acaso pudo habernos
sobrevivido?

ya que
usamos
sus gafas

por qué no.

Off

Take of your shoes
y highway la bahía
la costa repatriada
por el hilo de nuestras uñas
Take off your shoes
qué maldita maraña
no hay policandros
pero nos acribilla la espuma
Take off your shoes
moribundos cangrejos
jazz and eco besadme
urge sobrevivir
mereces más que un barranco
Take off your shoes
and take off your tongue
your eyes our loins our air
la sublime alegría
que me apuñalan tus labios,
take off.

jueves, 2 de enero de 2014

Oscelotes

Porque los globos
también tienen espinas
y un par de oscelotes
se entrecruzan
y paren el más álamo
       engranaje
a fuerza de tuercas
tronar las alas
y dinamitar las entrañas:
the loins, the unanimated soul,
the grass, the knifes, everything.
Fenómenos.

Para leer con los pies descalzos

Mírate, Francovsky. Y mírame a mí. Ambos con las mellizas sonrosadas: el prístino tatuaje del sol que nos une. Mírate: piernas tímidas y desnudas que calzan perfectamente con los cientos de lunares que invaden tu cuerpo, just like I do; tersa frente, como grafito difuminado al mis labios tocar; la antaño Nápoles que es tu vientre; pequeñas orejillas, y ojerillas también; la hermenéutica de descifrar las primeras veces que me ha dado tu circuncidada gloria; la egregia sonrisa que responde a mis disparates; mi tomillo, Francovsky, mi Arcadia. Oh, y ahora que te he reducido al castellano más burdo, ruego que me acaricies con tus vocales.

martes, 31 de diciembre de 2013

Elegía al verbo

La inevitable curvatura
se distorsiona una y otra vez
el rostro fruncido de las palabras
arden de frío o de fuego
pintados sus labios de sonrisas
diligentes se cercenan con un pañuelo
amarrado en las piernas abiertas
visten de galaxias purpúreas
y puercoespines olvidados
desde daguerrotípicos criminales
a las más artísticas formas de venirse
impedidas de forjarte la daga
con que partir en dos tus pies desnudos
interceptan nuestros agrestes caminos
mas los retumbares no me erectan ni un cabello
porque si tú estás ¿quién necesita pronombres?
¿quién necesita secretos cuando tú estás cian?
¿quién necesita los quienes si vos sos quien?
entonces así como quien no quiere la rosa
como quien no quiere ya más que arcaísmos
me recuesto en un sofá degollado
abro un amnésico libro circuncidado por grafito
lo lanzo al cielo y me grito
qué putas vine aquí a decir.

Desde la felicidad eterna
los linderos se arrancaron los ojos
y vos tenéis la culpa.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Francóvich

Aprender a llorar con sonrisas. Francóvich.
A pegarnos con insultos de goma. Francóvich.
A suicidarnos los padres. Francóvich.
A regar nuestras propias heridas. Francóvich.

Una sola pared

A veces
quisiera vivir
en una cápsula
una enorme
y transparente cápsula
un círculo invisible
y que nada me mire
y que nada me toque
especialmente las palabras
esas extáticas y volubles
ARMAS NUCLEARES.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Ni Francovsky

Aún recuerdo
cuando milico gritaba en la escuela
alzaba en el orden más poluto
los brazos y manos
recuerdo que tenía patria
y no se hablaba de aborto
mi madre iba a esperarme siempre
y no existía la poesía
ni versos
ni galimatías
ni Francovsky.

Ni el amor.

Ni el sol de caña.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Me supe

Hoy me supe viento y alcantarillas
despertar mohoso de ciento de piedras fugaces
la indecorosa onomatopeya sofocada
tras cierto montón de tela
hoy me supe el sol lascivo that reached my loins
el continuo escozor eclipsado
por el humilde peso de la conciencia
que travestía unas manos infinitas
acechando tus negros tirantes.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Íbol, o el principio de un cuento

«Soy ibol», me suele decir Piero con una sonrisa trivial cada vez que lo sorprendo en medio de sus perversiones, como cuando intenta taxidermizar aves rapaces en domingo por la mañana o morderle los picos a los patos de la abuela para que crezcan deformes. Íbol, eso era: Í-bol. Así se ha autoproclamado, muchacho villano sin culpas, concupiscente armónica inintencionada, íbol. Logoclónica palabra aquella, logoclónico portador. Suelo preguntarme cómo es que logra que me embelesen todas las palabras que salen de su sucia boca. «Soy íbol. ¿Por qué no te alejas de mí como los demás, Adbekunkus?»

Railroads

Usufructo de vaivenes
y saber que estás
bajo nuestros portones
a cien millas de donde parpadeo
cien millas empapadas
desligándose fantásticas
cortando milímetros
para verte, Francovich.

Atardece al revés

Anaglifos
el brillo lacera mi oreja
esa en la que caminas
y trotas y corres
se refleja en mis anteojos
se refleja en ti
se refleja
perpleja
te ama.

Un delirio.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Haikus

I 
Hoy me restriego
yo que sé que los ojos
son caligrama.

II
Mis tus huesillos
lánguidos rayos de sol 
se marcharon ayer. 

III
Par de felinos
amor de arcabuces
que no marchitan.

IV
Iluminación
las losetas resisten
nuestras pisadas.

V
Muchas miradas
humo de cigarrillo
sonríe todo.

Son planes

Pero nadie se lamenta:
Dios desde su hamaca
así lo dispuso.

After suicide

The rope is dirty now
it is said
that butterflies will purge it
as they are
the overflowing hypocrisy of beauty
the gross patches pouring blood.

Tras suicidio

La soga anda sucia ahora
muchos dicen
que las mariposas han de limpiarla
porque ellas son
la desbordante hipocresía de la belleza
los parches empapados
                              de sangre.

Otro color

Sogas presionan mis meridianos
rojo rojo rojo cubierto de polvo
rojo también mis ropas rojas
los ojos rojos la maldita cabeza roja
nunca tuve religión lo admito
parricida criptógamo en absoluto
nada de esto se trata del
invevitable cataclash mediático
sino de los fantásticos monólogos
que llego a recitar cada vez que muero
esta vez es el infierno el sol la cerilla
la sangre el paroxismo cien llagas
el rojo amante obsesivo de trenes
rojo-rojo-rojo-rojo-rojo-rojo-rojo
grito con los labios cerrados grito
grito color rojo grito
avanzo
y el bam.

Otro color.

martes, 17 de diciembre de 2013

Polillas

Llevo todas las bombillas apagadas en este cuarto, de modo que la pantalla del ordenador es la única concentración de luz; leo una novela corta de Bataille; se escucha como fondo una canción de Sabina; y aparece pequeña sobre la segunda ele del erótico francés. La veo e intento escucharla. Frustrado, junto las puntas de los dedos índice y pulgar y la golpeo con una uña. Se va. Deja transcurrir un par más de líneas para posarse sobre el rincón más blanco del monitor.  Conjugándose con el instinto católico que poseen estos bichos, procede a restregarse, frenética, fuera de sí, en la pantalla. Así, presa de la curiosidad más absurda, pego mi nariz hasta casi tocarle la pata que hace unos minutos rompí, y no se inmuta. No se inmuta y yo, guardando la respiración, la escucho. 'Amén', dice. Entonces mi dedo la presiona contra la blanquísima y dura superficie que tantos tormentos le dio.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Vuestras deliciosas oblicuidades

Ni los sábados anestesiados
zurcen nuestras perfectas digresiones;
¿irán tus miríadas de negros faisanes
a reposar en mi pecho acordeónico?
¿Picotearán hasta quedar dormidos
y yo poder hacerles nuestros?

¿Qué punto tiene saber perfectos
de ojos de virreyes, piel de escandinavos,
mitos griegos, torturas chinas, botánica,
engranajes, senderos y el hambre en Etiopía
si resumes el mundo cada vez que me miras?

They'll never

But they'll never get to see, my dear,
the sunshine of our love
or the dawn of our lullabies
just the hidden lighthouses
we own
we own.

Ya sabéis

Ya sabéis cuán tristes son las trompetas
por ser del viento
ya sabéis cuánto se esfuerzan las dalias
en ser vuestras
ya sabéis cuánto me regocijo yo
por morir en Francouer.

Cotidianidades

Avecilla hexápoda
reposa tus sables
y la viscosa levedad
de tu incontinuo arrastre
contra las ventanas
en esos rojos omnibuses
ruge las plumas transparentes
que te predican las manos
extrañas y cinísimas
sobrevive las manos rotas
que a fuerza de viento
intentan derrumbarte
tácitas y repentinas
mira
repite
toca.

Entonces pósate en mi mano.

La clase

Con la espuma con el céntimo
se exhiben los minúsculos
visten almas y rutinas
horarios y exactas locomotoras
conjuran en masa los cines
burda mitomanía y zapatos de lona
las tiaras de oro y bien puestas
pútridas misiones de un divino basural.

Let's say the Earth is flat again

Música nueva de exorcismos
traqueteos de mango dentado
famélicas representaciones del bien
la imagen nos retrata
mas no es nuestra alquimia.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Arcano

Es que acaso se circuncidan mis labios
cuando oxidan la atrocidad de los asfódelos
y la desnudez crepuscular tras un campo de losetas
irisadas y matizadas como el claroscuro otoñal
o la Atlántida malinterpretada de Van Gogh.

Es que acaso my dear my darling one
los puntillos que rodean la apatría de tu estambre
son tatuajes que recitan eternidad
mientras las calandrias desvían los ojos
y lloran polvo de estrellas
arcanas nos levitan los abrazos
reposan en los montes más alquímicos
para dejarnos retozar en el horizonte
en un punto muerto de este mandala.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Vinagre y rosas

Suena el golfo errante de la amnesia
terrúnicas saliban negras y cuartas
preguntan curiosas dónde sus afluentes
dónde ahora, dónde la dríade Pontavedra
sus euros perdieron en el bombardeo de lunas
la parafernalia sin fango y verdosa
encuadra las límpidas pequeñas cataratas
que le colocan el báculo a la eufonía
mientras bandadas manieristas
estrían el retrato en que sonreímos nosotros
como si todo fuera intencionado.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Decires de Jean Paul

Pretendo la más bella de las miniaturas 
adamantino no esparzo migajas 
sino ceniza del más grande habano,
pedacillos de ego fornicando en guiones. 

Ruborizo valquirias sin lustros 
esgrimo mis nobeles de escarcha 
me basta con escandalizar algún efeme 
para sentirme daguerrotipo, huno. 

Grito sarcamos e interjecciones 
envuelvo en papel crepé mis llagas,
me cansan las historias de perfil,
mejor me salto unas cuantas vidas. 

Pero nadie cae en cuenta, nadie, 
solo muchachas que esnifan mal la sintaxis
hacen zancadillas con mis pies,
se memorizan mi par de haikús. 

Re-tratar

Me gritas antifaz y la lerda luna
tropieza con halajas y querubines
en su reino osamentas sufren arañan
cuando llega el rictus mortis 
cuando vibra incesante la campana 
que asesina el movimiento.

El tintineo de mitades sobre octubre
esgrima y escudo de ruedas silentes 
giocondas se suicidan 
poco a poco zurcen
sus dóciles parricidios 
y las miradas fijas
que tanto os atormentaron.

Algún monaguillo celebra su cactario 
forman los mercurios tumbas apátridas
cuyo epitafio escupe un oxímoron 
le faltan engranajes a las cinco 
a los relojes anacrónicos
que despiden sus arrugas
llenos de moretones cinematográficos.

Las horas se alargan
más narradores se extravían 
pelotón de fusilamiento 
tras la feria de las comas 
ojos caminan aprisa
como si fueran a algún lugar 
juegan los meñiques
buscan la equis
y oh la eufonía.

Entonces amanecerá.

Pero nadie nunca entedió
que esta solo era una manera
de tensionar más los ecos. 

Si fuera

Si fuera la nota más falsa del alfabeto
si fuera
si fuera el fuero que emanas
si fuera
si fuera sifón de fuego
si fuera
si fuera fe pútrida tras centurias de falanges
si fuera
si fuera comillas desfasadas
si fuera
si fuera farísea epístola triunfante
si fuera
si fuera fosa infinita
si fuera
si fuera el famélico susurro cadmio
si fuera
si fuera faisán de adioses
si fuera
si fuera el frío sepia que ya ni cala
si fuera
si fuera más que una falacia trotamundos
si fuera.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Uniédrico

Retozar en un futuro pródigo.
                                                                                 Las comisuras desfasadas.
               Ironías.
                                            Barracones de sufijos.
                                                                                                                       Troya de lágrimas.
      No nos gusta mucho la oscuridad.
                                                                       Es que nos transcurrimos tanto.
                            Coprolalia.
                                                             Desmesura.
                                             
                          EL ESPAÑOL ES UNA LENGUA MUERTA. 

                   Pero te sigo. 
                                      Y te fluyo con mis pocas palabras.
                                                                                          Con lo que he aprendido.
                                                                                                                                 Diecisiete. 
         Rompecabezas. 
                                                   Futuro cosido.
                              Ojos también. 
                                                                                              Sempervirencia. 
           Trafalgares.
                                      En ningún mes hay milagros.
                                                                                                                     Maltratar tu nombre.
                                                                        Sollozar.
                                                                                               A cuatro manos.
                No intenten unir los puntos.
                                                                  En los espacios conviven las estocadas. 
   Sangramos.
                                                                                                         Siempre eufóricos.
                           Nostalgia. 
                           Portugués intraducible. 
                           Te extraño.
                           Extraño.
                           Qué cosa.
                                                                 Tomar los arcabuces.
                           Contra los versos. 
        Preferir los fracasos. 
                                                Y dinamitar el arte. 
                                                                                         Así es la fórmula. 
Retozar en el paroxismo. 
                                     
  FRANCOVSKY. 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La idea

En realidad
la idea nunca fue 
resistir juntos el ocaso.

Sino dejarnos abrasar 
por los paroxismos 
en que se inmolan
ambos sures.

Allí donde bebemos
de la corteza 
de las hiedras venenosas.

Donde dibujan horcas
los niños.

Y les muerden los picos a las aves.

La idea.

Siempre fue el viacrusis.

viernes, 15 de noviembre de 2013


Yo no sé si tú, Francovsky.

Y recuerdo que eres tú

Y recuerdo que eres tú
el primer abrazo que eclosiona
desde el regocijo transatlántico
donde retozamos a diario
y vemos el mundo orbitar
en derredor de nuestros labios
que histéricos se separan
cada cuatro u ocho con veinte.

De pinturas mal vistas

Digo que el mundo 
llegará su pico más primavera 
cuando no solo nazca Venus,
sino toda la galaxia Andrómeda 
y los síndromes stendhálicos 
que el medioevo extraterrenal
resopla y fornica. 

Eva

Sofocar la gorgona
mientras la miras a las ojos
transcribir sus escamas
empujar las estatuas
de nobeles y beatos
verlas quebrarse
en la armonía del sollozo
besar el suelo
impregnado de muerte
y pútrido estatismo
saborear el eco
que suplica su pérdida
dentro de su caja torácica
ver cómo los torbellinos
pobres retazos del amor sin helio
avivan la trifulca
y las sordas onomatopeyas
de esta gloriosa camaleónica mujer
admirarla en su mejor muerte
distinguirle los sofocos
tanto rugido como vendavales en jaula
que rezan logoclonia:
Eva, Eva, Eva.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Sin intenciones, cadena

Y yo sabía que eras tú
    junto a todo ese asunto
       de tu meteorismo intestinal
          quien refulgió de la más
              lastimera de las querellas
                 en que nos debatimos nosotros
                      tintas derramadas en ocaso
                          coro discordante de matices.  

Tras despertar

Pero tú estabas muy escondido 
frotándole vinagre a las vasijas 
sirviendo todos esos cocteles 
intentando hacer más uniédrica la Luna
fracasando en la victoria.

Sputnik

I
Solo alcancé 
emperos y distancias
que acribillaron 
nuestros pútridos marsupios.

II
Y se entristecieron 
los cristales,
en su llanto 
me susurraron al oído.

III
Que despierte,
que Francovsky.

Estela

I
Telúricos abrazos los tuyos, 
y qué asiática mi corteza;
Ragnarok en tus oídos, 
y el regocijo en el Valhalla.

II
Soñé el resquebrajar
de nuestros vendavales
y los cimientos
del bioma más soleado.

III
Entonces intenté tomar
la pequeña mano que me tendías
ebrio de cometas,
con los ceños en las manos.

Quién

Francovsky
quién sino tú
para hacerme saber
que la mejor prosa
está escrita
y acribillada
en el aire que respiras
escondida
entre las hojas
y las polillas
que se nos suben
siempre
por las manos.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Flora disimulada

I
Un cigarrillo
después el sol 
y las camisas remangadas
el atajo 
la pequeña taberna del roce.

II
Levantamos restos 
de nuestra existencia
con cada paso 
que nos aleja más 
de la estática cordura.

III
Nuestros pies 
dibujaron líneas paralelas
y las hemos descontado 
y nos hemos detenido
al ver, al vernos, averno.

IV
Divisamos la fortaleza más grande 
y la hicimos nuestra
conjugando nuestras mañanas
solitarias por cierto 
frente a la criptogamia. 

V
Porque es en derredor
donde se sostienen las agujas 
los alfileres 
las lanzas espartanas
de la flora perdida.

VI
Y prometimos volver allí
y mirar cómo 
se suicidaba la infancia 
pendiendo del hilo más lúgubre
de las hachas.

VII
Pero no encontramos nada
salvo al amor cercenado 
allí donde se pierden
las espinas 
y los estuches. 

VIII
Así que voy a encallar 
en medio del desgaste 
e intentaré abrazar 
el fálico fruto 
del árbol del camino. 

Just to see


When madness
-grinning and usually plastified word- 
reaches our rusty lights
and burns the railroads 
of our own 
unoccupied tornados
an old woman 
a dirty boy
a flagellated day-walker 
rise their demons up 
their grey paroxism
their coal stardust
and deliriously start
to bark at stained brains
just to see what if
just to see whay if.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Fabricante de satélites

Dos mil doce, año bisiesto, el hombre lleva al menos seis meses de contemplación del mismo horizonte, desde el mismo punto, sin haber lanzado un suspiro. Un parque miraflorino con el mar a la derecha, barrancos al lado y un gran faro en medio de todo, esperando buques que nunca llegarán. Las gentes lo recorren todo el día, sin reparar en el eterno ocupante de la cuarta banca contando desde la izquierda: un tipo cuarentón, masculino, con barba de tres días, impasible, con rasgos marcados, unas cuantas canas, unas cuantas arrugas, ojos marrones. No había un solo día en que no viera el ocaso desde su asiento, siempre con solemnidad, poniendo especial atención en los parapentistas que suelen surcar el cielo a esas horas.

El último día de febrero aparece, como la continuación de una larga sombra, de una calle oscura en la que solo hay una destartalada librería y un par de burdeles. Porta un rifle. Calmado, se sienta donde acostumbra y espera a las cinco con treinta, entonces se yergue y fija la mira en el Sol. Se mueve a la derecha. Un paso, dos pasos. Se detiene. Cinco minutos después, se atisba un parapente dirigiéndose hacia el parque. Dispara. Nadie oye nada, el parque está desierto. Solo un par de ladridos y el continuo bullicio del tráfico. El hombre frunce el ceño y se relame las comisuras de los labios; el parapentista, muerto por una bala en la cabeza, pierde el control del artefacto y lentamente se adentra en la zona urbana. Recarga el arma. Se fija el blanco. Dispara. Esta vez una señora de mediana edad y su guía mueren perforados por la misma bala. Se repite la operación tres veces más. El hombre recoge las balas, se pone el rifle al hombro y entra silbando al mismo callejón, donde se confunde con las sombras de los hoteles. Las víctimas, al final de todo, son un niño, un estudiante de Literatura, dos mujeres y dos guías. Todos los cadáveres deambulan por la capital y sueltan un pútrido hatajo de sesos, intestinos y sangre coagulada sobre los rostros de los viandantes. Pasan tres días hasta que, tras una operación que le dio vuelta al mundo, lograron cortar los parapentes, dejando que los disparados cayeran en las azoteas de las más burguesas residencias de Lima.

Reminiscencia

Ah, Franco, si supieras de lo que te hablo, si lo hicieras. Caminábamos por primera vez en esa plazuela del Centro, ¿recuerdas? Sintiendo que las aves se mofaban de nosotros mientras extáticas  tragaban todas esas migajas. Estabas tan feliz y pequeño y yo no podía dejar de tomarte por la cintura, no importaban ni la señora de al lado ni el titiretero y no me abraces aquí, amor, al frente está la Catedral, con esas sonrisas de grafito que solo tú me sabes esbozar, cual óleo. Tarareabas una canción de jazz, también. Al Bowly, Franco, si solo. ¿Y Morrisey gruñendo?, ¿Beirut?, ¿Nantes?, ¿Drexler?, ¿Mogadiscio?, ¿nada, querido? ¿No me conoces ya? Yo que fui tu abrazo en la intemperie, la luz del sol donde el sol la toma, como decías. ¿Cortázar? ¿Moro? ¿Capote? Entonces cogías mi mano y la llevabas a tus labios, me ofrecías un cigarrillo casi consumido por completo; le daba una pitada y exhalaba dentro de tu boca. Estaba oscureciendo ya, y las buganvilias estaban más podridas que nunca. No sabíamos a dónde ir: Lima no nos llegaba a los talones. Comenzamos una de nuestras ya acostumbradas charlas sobre lo que haríamos cuando cumpla dieciocho y tú veintidós, París, buhardillitas, gatos, poemas, parapentes, eso. Y dijiste que me amabas. Te besé, me besaste, nos susurramos La vie en rose. Fue en ese momento cuando comenzaste con las arcadas. Al principio no me sorprendí, porque te solía faltar el aire, especialmente en las últimas semanas, eso sí lo debes recordar; acaricié tu espalda y le di unos pequeños golpeteos, esperando a que se pase, como acostumbrado. Pero, amor, tu tos empezaba a preocuparme. Calculaba la distancia entre nuestra banca y el hospital más cercano cuando te desmayaste. Escalofríos recorrieron todo mi cuerpo. Te veía sobre las baldosas con la cabeza hacia el norte, como una brújula. Tomé tu cuello y un par de señores tomaron tu cuello, corrí tras de ti y muchos niños corrieron tras de ti, no me escuchaba gritar y solo veía flashes y oohs y ahhs e hija mía por eso no se casan entre hombres. Y hete aquí ahora, frunciéndole el ceño a Claudia y Diana, a Susan, a Giuliana, a Monikoff. A mí. Como si nunca nos hubieses visto, amor. Como si ninguna jitanjáfora ni caracol, Franco. Como si nadie.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Alguna vez supe encontrarte

Alguna vez sabré encontrarte.

Y voy al carrusel de los arcabuces oxidados
a ver si estás en la punta de una bala.

Araño la tierra hasta sangrarle los decálogos.

Revuelvo las agujas hasta dar con la paja.

Hago latir nuestra mi epidermia.

Tendonizo hasta tu monocromía.

Porque alguna vez
sabré encontrarte.

Y, sí, nada, Franco.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Perdón que te desmiembre el poema

Perdón que te desmiembre el poema
pero inevitable es
no iniciar una procesión
que camine hacia nosotros
y saborear tus guiones
con la paciencia de una mantis
que nunca quiso creer
que se pregunta siempre
por qué le pronuncian con sotanas.

***
Perdón que te desmiembre el poema
pero es en el ardid de los viernes sin ti
en que me pongo a pensar
sobre la manera en que moriremos de hambre
y tus reacciones.

***
Perdón que te desmiembre el poema
pero quizá te guste saber
que contigo estoy
hasta cuando
se nos acaben las fotos
y los anacronismos, Francovsky.

Adlátere

No sabe el barbirrubio querubín
que sus alas
-ahora llenas de humo,
mierda de paloma
y balas perdidas-
están sostenidas
por esas pelotas de acero
con que juegan soccer
las divinidades
y no hacen
más que ensanchar la reyerta
entre los medios
y los basurales.

Parece nuestro

Parece nuestro día a día unas fichas oxidadas de tragaperras, montones de papeles que nunca llegaron a ser cartas; no sabe de proas ni bavores, solo se mantiene a flote a base de telescopios. 

O a la noria que rompió sus centros y comenzó a vengarse de sus viajantes mientras se enterraba en la arena. 

O a los paracaidistas que recibieron una bala mientras estaban en el aire y ahora vomitan sangre en las terrazas miraflorinas. 

O al artista a quien le ganó la nada. 

O al palíndromo que siempre sopló las velas deseando algún día estudiar aritmética y que le llamen capicúa. 

O al moribundo que no quiso tener sida sino lepra para irse desollando y dejar su existencia regada entera por los jardines de sus enemigos. 

O al perro que le teme al agua y tiene como dueño un aficionado a las peceras. 

O al obeso fantasma que no cabe en el bote de basura, donde siempre quiso haber muerto. Aún. 

O al muchacho que dejó de fumar tantos cigarrillos porque quería mantener sus sufijos y besos bien pegados a la persiana. 

jueves, 31 de octubre de 2013

D

Dados: Eliana pasó lo que faltaba de la tarde recostada en un viejo sillón que antaño le pertenecía a su abuelo. Comenzó a pensar en cómo hubiera sido y a darle una personalidad. Lo vio imponente, igual a su padre, con ojos negros como la sombra y brillantes como espejos rotos, con abundante barba y un acento español marcado, Alfredo Murillo, pequeño héroe de San Miguel, fundador de un pueblo alejado donde nada pasa nunca, ni la muerte. Medio adormilada, iba recordando a medias un relato que su madre- florero del mundo, desarticulada superficie-, le contó unas semanas antes del terremoto.

»Se decía que Alfredo Murillo, en sus últimos años, fue un gran devoto del azar. Ateísimo, claro, y a más no poder. Pero que nunca pudo evitar lo verosímil de los dados y las cartas y el destino y los astros; con respecto a los últimos, duda, duda. Y Chopin. Se decía que fie muy culto, también, y que le gustaban tanto los libros como las mujeres. Tanto, que no era extraño para los vecinos encontrarlo en la intemperie junto a las obras obras completas Shakespeare y Julia -la hetaira, el ridículo eco de Juliette de Sade- en sus brazos, restregándose los ojos con matutinal frescura. Pero esas son otras historias, Eliana, que pasaron después de la muerte de tu abuela.

Alfredo Murillo era conocido también por su completo apoyo al establecimiento del arcaico San Miguel y la metamorfosis que sufrió hasta convertirse en el pueblillo de quintas y alamedas, de florecillas y tangos que es ahora. Fue él quien propuso instaurar una entidad llamada «Control de Crímenes», que luego dio paso a la municipalidad del pueblo; y actuó como una especie de sheriff en los primeros años del pueblo, además de ser alguien siempre dispuesto a ayudar en las nuevas construcciones. Por eso siempre fue admirado en el pueblo, por todos: los niños de la escuela, las amas de casa, los tranquilos ancianos. Incluso la plaza de armas llevaba su nombre. Sin embargo, había alguien a quien nunca llegaba agradar. Una muchacha medio andrajosa, llena de rasguños en las manos y rodillas, hija de algún mercader limeño: Precy. Pechi, le decían. Solía decir siempre que el joven Murillo era un aprovechador de quinta que solo quería postular a la alcaldía e ignorar el pueblo después, mientras se regodea en su egotismo. Eso lo cautivó, dicen, y se inició un odiseico romance que, unilateral al principio, fue convirtiéndose, tras fuertes pinceladas, en una historia de las buenas. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Ecolatría

Obsesivo frenesí por los todos
y los atentados
y el rocanrol
y Anagrama
y Olivetti's.

***
Autofágicos viandantes
que no saben más que tomar una combi
y dormir todo el camino
mientras sostienen un diario
de lodo en sus manos llenas
de panfletos bancarios.

***
Ansias de Nietzsche en los oídos
el ruso aquel de esa novela que tanto odiaste
susurrándote que deberías
que deberías.
Que puedes.

***
Cerca de Nantes
o cerca del puerto
o columpiándonos entre la brea caliente
o aletargados desglosándonos las colas
leyendo tu cabello corto
y besándote allí donde me falta, allí.

martes, 29 de octubre de 2013

Caligrama

 ohpadrenuestro
padretuyoymio
padredetodos
- menosdeti -
destrózanoslos
tímpanosapunta
deplegariassantoyseñaohpadrenuestro
tedoymispalabrasymisconversaciones
conlanieblacataratosaquenosopaca
conelseñorestetoscópicoquenonosdeja
conelruiseñorquenuncaquisevermuerto
ohpadrenuestro
padretuyoymio
padredetodos
- menosdeti -
destrózanoslos
coloresylatarde
ahorayenlahora
denuestramuerte
adiósdigoamén.

La antropomorfia

Pero
      la
          antropomorfia
      nos
      deshizo.

lunes, 28 de octubre de 2013

A veces

A veces cansa
saberse inseguro 
cada ocaso
cada rechinar de puertas
cada trueno 
cada perro
cada peldaño 
y un tranvía.

Acrónimos inesperados

Reminiscencia Kent-río
nos sentamos donde nunca
antes de, antes.

Ambos tenemos
esa manía de dormir
sobre los pensamientos del otro
y molestarse
con violentas treguas
junto a un par de sinfines
de escaleras y tirones.

Trastos panfletos soles que fastidian.

Me miras fijo me desvío hacia tus labios.

Escarapelarse reñirle al horizonte.

Ando despacio abismo de araucarias.

Ora aúnes ora siempres.

El hipérbato.

Luego, el mundo.

domingo, 27 de octubre de 2013

C

Comienzos: Eliana escucha algunos golpeteos de pequeñas piedras contra la ventana de su cuarto de juegos -que en realidad es un espacio a medio construir adornado con los rododendros y muñecas de trapo que gustaron siempre a mi abuela- y abre apresuradamente las puertas del balcón, a ver si es Adolfito, el hijo de don Eleazer, dueño de una gran hacienda al norte de la ciudad. No hay nadie. Ella asoma su cabeza por entre las barandas, curiosa. Se oye solo el rechistar de una empleada que odia lavar gallinas. Eliana se encoge de hombros y sigue conversando con Lilia, su muñeca, sobre sus planes de fugarse a Lima con su novio de trapo, Julio del Alba. De pronto se aburre y decide conversar con la refunfuñante mujer, quien le jaló de las trenzas cuando vio sus zapatos de charol llenos de barro y jugo de mora. «Las señoritas deben ir siempre limpias, como dice la Constitución. Eso de andar limpia es ley, querida, es ley -dijo, tras haberla golpeado-. Ahora ve a jugar mientras yo termino con estas gallinas. Y cámbiate de ropa.»

«¿Soy yo una señorita?», se preguntó Eliana.

viernes, 25 de octubre de 2013

B

Beso: Mi abuela viene de un pueblo llamado San Miguel; y nadie sabe exactamente dónde queda, ni ella misma. Es que hay muchos lugares con el mismo nombre. Pero existe en Áncash una homónima y pobre comunidad que ahora poco se parece a la Atlantis peruana que describe Eliana siempre: un arco gigante, gigantísimo, riachuelos que contenían el agua que bebían todos a diario sin enfermarse, una gruta llena de estalactitas, arquitectura española en las casas de más de tres pisos en la falda sempervirente de los montes, mitos que serán para otra letra. Según ella, el terremoto de 1967 destruyó todo, incluyendo a su familia. Una tarde, se encontraba Eliana, de ocho años, junto a Coti, su hermana mayor, regresando de recoger moras de algún valle cercano a su casa, cuando la tierra comenzó a remecerse de una forma «brutal, brutalísima», como dijeron después. Ambas corrieron hacia su casa -pequeña especie de hacienda hecha básicamente de cemento- y llegaron justo a tiempo para ver cómo el balcón repleto de floreros caía sobre la cabeza de su madre y la ocultaba bajo un hatajo de cactus, escombros y varios crisantemos que cayeron parados, como si la muerta fuera su nuevo hogar. Y el terremoto seguía. Coti intentó revolver el desmonte en que se había convertido su madre y Eliana solo atinó a esconderse tras un petate mientras temblaba junto a San Miguel y el mundo. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

A

Abismo: En algún rincón del segundo piso de Letras, podemos ver, si aguzamos los ojos y corremos las sillas de madera que sirven de cortina, a una extraña pareja formada por un patafísico ser verde y un insecto desgarbado del mismo color que su contricante -porque al final todo amor es una constante pelea, no importa de qué- intercambiando arbitrariamente vorágines, besos y libros. Al parecer se comunican por medio de galimatías que el status quo asociará con alguna lengua escandinava; locuciones como «Aaronoff y Francovsky», «saltamóntico desgarbado», «día noventa y Soko» y «noséporquélloro», suelen ser las más repetidas en sus conversaciones. Ambos -y esto lo dijeron en un intercambio de palabras con una muchacha anacrónica llamada Diana y Claudia al mismo tiempo- querían escribir a máquina, abusar de las comillas españolas y hacer autostop en algún país al que llegarían en barco, pues de sedentarios y patriotas no tienen un pelo. Esa falta de lugar, de indentificación, es el abismo y el jolgorio de sus días. 

Vejez

Mandala es vejez,
toda línea recta
termina
en aquello que se llama
que se repite con asco
que se mira en el espejo:
vejez, ve-jez.

***
Los cuchicheos
de las vecinas de al lado,
las quejas memorables
de Francovsky
y su mayoría de edad,
el frenetismo
lleno de narices de plástico
y arrugas agarrotadas
en las palmas
de la miseria
y el apellido infinito
repiten al unísono
¡sempervirencia!.

***
Mientras tanto
Dios
allí en su trinidad encuadernada
se regocija
y sarcásticamente
se saca la mugre de las uñas
-entiéndase que al decir mugre
me refiero a nosotros-
mira de reojo
soberbio y latente
se sacude los siglos
yergue su omnipresencia
nos manda un par de tsunamis
unos mandamientos más
y una estafa de Calcuta
para finalmente
escupir en los episcopados
-que para eso están, coño-
y preparar heroína
en el Santo Grial.

Aquí se llama

Aquí se le llama humildad
a gritar los ciento cuatro días
que dura el orgasmo perpetuo
en que te revuelcas a diario
con cualquier muchacha idiota
que conociste en una charla
que eres humilde
y que tu humildad
va acompañada de socialismo
y cartones pegados a versos traducidos
va acompañada de halos y vientos
va acompañada de padrenuestros
y oposiciones a las jerigonzas
va acompañada de la maldita compañía
que se pudre dentro de la pelota sin forma
que es lo cotidiano y sanmarquino
aquí se le dice humilde
a aquel que pisotea en silencio
y chamusca bajo sus faldas
el toreo y la censura.

De esperas y teléfonos

Diez minutos le doy
diez minutos
-sucios parapentes
espera insaciable
triste jitanjáfora-
y no llama
Francovsky no llama
memorizo cronómetros
busco las manecillas
por entre las patas
y los onces
y los doces
y los extáticos treces
tosen
en medio de la prisa
yo anumeral
me encuentro
llevando la basura
a la esquina del delirio
al pozo de Murakami
entonces me detengo
cojo algún auricular
con mis manos
llenas de mierda
marco el número
de su teléfono descascarado
-retumba el trueno
incesante espasmo
estático paroxismo
rebota por los universos-
y contesta
Francovsky contesta
cruza por mi mente
un pequeño ajolote
sonriendo allí donde solemos llorar
escucho su voz
-flauta de caña
trasfondo de autobuses
monosilábicamente el Olimpo-
me recuesto lentamente en la pared
sobre la que descansa el teléfono público
le levanto el dedo medio
no sé a quién ni por qué
abro un libro de Capote
en la página cien y ciento uno
y lo dejo allí, a ver si me dice algo.

domingo, 20 de octubre de 2013

Era, era

Acaso estás hoy más lomográfica
o has estado perdiéndote estas semanas
con tu andar de sarcástica atenea
en medio de los signos de interrogación mal usados
y las oblicuas decisiones que no nos causan
ni la menos agria confusión,
acaso hoy imitas a Hepburn
cuando botas el humo del cigarrillo
en las calles antaño con faroles y rechinares
y dieu maléfique, acaso hoy es juerga de abandonos
giros en búhos pulular de halos
que toses al borde de la afonía,
tal vez la pared es nostalgia, tal vez,
y la botánica de tu mirar que sospecho inconcluso
junto a los ochos sucios y neumáticos
que paran mucho más allá de donde debería,
pero me has encontrado muy entomólogo, mucho,
y he ahí mi vocación.

Está bien

No crees en absolutos
y eso está bien
como están bien
tus polutas ninfúlicas plumas
y tus ganas de envejecer en Lisboa
o de no justificar los traqueteos
y sonreírle cara a cara
a las bombas atómicas
que se desprenden
de los barbirrubios fantoches
que se embriagan en la esquina.
Tampoco crees en los papeles
deliberadamente abandonados
en mi errático cuello
y lo parnasiano
del primer pequeño tsunami,
y eso está bien,
tan bien como está
que sueñes
con las manos hechas puños
y simules suicidarte
con haraquiri
y los caninos apretados
cada tarde en que nos quedamos
sin vinilos ni ocasiones de.

Ellos

Los rostros de obituario con los que me cruzo
el intercambio de tapas grosísimas
muchos meses en el arte de llamar la atención
y dirigir todos los ataúdes hasta sus narcicistas centros
a sus sectas no racistas, Gonzalo, pero misántropas y casi, casi.

sábado, 19 de octubre de 2013

De ermitaños en el salón de clases

Pero es que me agradan tan poco con su cansina e idiótica amabilidad que fastidiaría hasta al inglés de la clase más alta; sus personalidades aplastadas, maleadas, llenas de bufandas y botas color marrón; las ganas esnob que tienen de parecerse siempre a las rubicundas habitantes de la pretenciosa universidad vecina. Me agradan tan poco, tan poco, e imaginar tan solo la idea de tener que estudiar junto a sus libros de autosuperación con páginas blancas, hace que quiera desistir de ir a la universidad. 

El día al oriente del oriente

Escrito hace muchas tardes, 
cuando el pasto era de ambos 
y la lista de reproducción 
aún no tenía nuestros nombres.


Con los retazos oxidados cubriéndote
el par de aún extrañas vibraciones
me acerco a ti, colonello, 
con prolegómenos de más de una hora
y olvido muchísimas generaciones
de buenos modales a la europea y líneas rectas,
brevemente te pregunto con los labios
si tú también cruzarías el puente colgante
si te desenroscarías del destino unos años 
si las dudas o las noches tendidos por allí 
y así un grandísimo e indirecto cuestionario
interrumpido por las esporádicas risas nerviosas
que tú tardaste un poco en responder.

El día

Me refiero a hoy
y tal vez
el primer veinte
desprovisto de etcéteras
me refiero a siempre
quién sabe
pero la sempiternidad es hoy
fue eso
una osamenta
que ha ido retorciéndose
allí donde se escuecen los nudos
hasta sobrevivirse
hasta quedar
vieja y hecha pedazos
y acabar
por desmoronarse
bajo alguna calle del centro
en un cúmulo de vueltas
maltratando las hojas de otoño
que riegan nuestra descuidada Ítaca
-a la que espero volveremos
como todas nuestras mañanas
porque el tiempo es nuestro-
pero cuando estamos
sintiendo el averno en los ganglios
recupera un poco las alas pútridas
y en un intento por salvar los silencios
nos grita
por qué lloras
por qué
lloras
mientras te recuestas
y miras el cielo un poco
a ver si siguen acechando los cuervos
o mi proemio vuelve sus pasos
y arquitecturiza mis escombros
susurrándolo todo con eses apicales
entonces nos endulza las manos
-me refiero al día
o a lo que sea
perdón
suelo perderme en las vorágines-
y en un arranque de maybe tomorrow
te yergues
y tomas tus pastillas olvidadas
y caminas sin Beirut
por todo Bolívar.

viernes, 18 de octubre de 2013

Cheers

Y que vivan, al fin y al cabo, los momentos muertos que paso contigo. Como hoy, que no hice más que retozar en el parque junto a ti luchando con la procrastinación y los mapas inútiles, o cuando cerraste los ojos mientras continuabas con la conversación pero yo sospechaba que querías pasar de largo con mi Lolita y mi soundtrack de Submarine. Que vivan, también, los besos largos y los frenéticos suspiros, si se le pueden llamar así al manifiesto de la esgrima de mi fuero. Y los momentos de abstracción, que ahora duran poco, por cierto.

miércoles, 16 de octubre de 2013

De inmortalidad y equivocaciones

Imagina, pictorízate
a todos nosotros
y tu hermana y tu hermano
y tu famélico novio en tablas de juguete
tátara-tátara-tátara-nietos del olvido
descansando todos
en un mausoleico azar de polvo
y junto a sus huesos
un ciempiés dorado
que les reza lo que nunca llegarás a ser
conjugando culpas flagelos derrames
e imagínate a ti
en medio del triste tumulto
igual de terso que la palma de Dolly
destapando las hondonadas mohosas
preguntándote
por qué no dejaste la mano caer,
por qué.

domingo, 13 de octubre de 2013

Francovsky

Francovsky. Mudar la lengua desde su cómoda fricativa morada a los alveolos, donde da un cálido respingo, (sé que tal vez te molestarás ahora que te he despertado a las cinco con veintiocho, pero, ya sabes, son tus cuestiones fonéticas), entonces esperar que se te abran bien los ojos como las negras persianas que son en una cómoda y prolongada ene en que nos quedaremos un par de otoños, prolongados, también, después golpearnos con lo que ya sabes y la letra que sigue también, unos cuantos tarareos más tarde, la esférica, cronopia vocal de la que no hay mucho que decir salvo que nos ha salvado la vida uniéndonos los morfemas, y, para terminar con tus mapas, con La vie en rose de fondo, escuchar el sufijo que tantos cigarrillos y confusiones me ha traído hasta ahora, Francovsky, Fran-covs-ky, extrañarte en domingos, todos, todos. 

De los doce años

«Amaos los unos a los otros»,
nos dijeron hasta el cansancio
en el retiro en la iglesia tercermundista,
nos gritaron llegaron a golpearnos
con el apenado judío mirándonos desde lejos,
incluso lo escribieron en las ostias
que diariamente tragábamos
como si sus cuerpos simbólicos
no fuera más que aperitivos,
nos recitaron a Jesús
y no a Verne,
tarde tras tarde,
mientras nos preguntábamos
por qué Artaud, por qué,
mientras descubríamos el mar
y Francia en instantáneas de hace varias décadas,
tal vez fue tu concupiscente genialidad,
nos quisieron en sotanas,
blanquísimos, sin golpes en el cuerpo,
nos quisieron gritándole Aleluya a las nubes, también,
y a la DC Cómics y los ojos cerrados,
y henos aquí, henos aquí,
despotricando contra todo, nínfulas del mundo.

Una sola vía

Será una sola vía sin asfaltar
la que nos deje al fin
con los libros y las almohadas
solo para ambos, awful grinning souls
suicidándonos con crisantemos
y diferentes colores de cajetillas;
será una sola vía sin asfaltar,
deseñalizada, purgatorizada
en la que crecerá la ya sabida raíz de árbol
sobre la cual dormiremos.

martes, 8 de octubre de 2013

De dónde

Pero
después de todo
siento una punzada
no en la tráquea
ni todas esas extrañas áreas esofáguicas
tampoco en el puente del adiós
ni en los puercoespines de mi madre
sino una punzada apátrida
nómade y con tres metros de sombra
llanamente una punzada
una jodida punzada
ya sabes, como una aguja en el cuerpo
sádica acupuntura
y recito tu nombre
como rezando
logoclonias ultraviolentas
junto al frío
sin preguntarme siquiera
hasta hoy
de dónde es que viene
de dónde.

sábado, 5 de octubre de 2013

LX

Me gusta el repetitivo siseo en el decrépito pronunciar de la palabra «sesentero». Me gusta.

On the road

Vacilando
entre rojos volkswagen
y anfetas blanco fantasmal
de camino a la parroquia
o algún asilo en el que toser
junto mi ansiosa y famélica abuela
componiéndole endecasílabos
con bop y dedos tronados
lleno de escalofríos
paso la noche bajo doce sábanas
y aún siento la falta de mi (e)fe
y mi pequeño saltamontes verde
aún el nuestro rebotar de sarcasmos
el de los cigarrillos espasmódicos,
vacilando. En el camino.